Lillia, la elegida del Heraldo de la Primavera para cuidar el jardín sagrado del reino espiritual, cumple orgullosa con su deber. Mientras trota diligente entre las plantas, persuade a los retoños para que vuelvan a florecer, sanando así al reino mortal con cada semilla que brota. Habrá cumplido su deber cuando el cruel invierno amaine, ¡y el Heraldo regresará para renovar la tierra!