Con esfuerzo y dedicación, los cuidadores del Jardín de Escarchabrasa purificaron a Camille, quien alguna vez fue una manifestación del dolor y el sufrimiento que las guerras del reino mortal provocaban. Ahora, es una jardinera hábil que emplea sus cuchillas, forjadas con la esencia de los recuerdos de conflictos y enfrentamientos sangrientos, para podar el jardín y enaltecer la belleza natural de la flora antes de que llegue la primavera.