Yasuo deambula a solas por los confines más lejanos del Jardín de Pirascarchas. Armado con ráfagas de un viento ardiente y gélido, se enfrenta a las monstruosas manifestaciones de los recuerdos mortales más oscuros, mientras lo atormentan reminiscencias de su anterior vida. Ansía la llegada de la primavera pues, cuando haya cumplido con su deber, podrá descansar y practicar con su amiga y rival, Katarina.