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Incluso las obras más maravillosas de la mampostería de Durand pueden deformarse si la petricita absorbe demasiada magia. Los demacianos erigieron esta estatua en tiempos pasados para honrar a sus queridas Protectoras Aladas. Sin embargo, ahora crepita con impredecibles energías arcanas; una nueva amenaza para aquellos a quienes debía proteger.